El título de este artículo cobija un juego de palabras. Qué motivo, cual es la razón que incita a la acción a un conferencista motivacional. El motivo puede encontrarse de diversas formas; uno se convierte en conferencista motivacional por que:
· Aprendió el arte de la oratoria, conoce las técnicas más efectivas y efectistas.
· Esta interesado en volar en primera clase, hospedarse en hoteles de cinco estrellas.
· En ganar muy bien por una hora de trabajo en el escenario.
· Disfruta de los aplausos, las risas, los elogios del público.
· Tiene un mensaje que comunicar y lo haría incluso GRATIS.
· Quiere vender su último libro, video, cd, colección, enciclopedia de motivación.
· Fue profesor, catedrático, instructor, pastor, capacitador, facilitador y con esa experiencia ingresa al mundo de la motivación.
· Vio un video de algún conferencista y se dijo “yo también puedo hacer eso”
· Asistió a alguna conferencia y se dijo “yo puedo hacerlo mejor que ese conferencista”
Aquí supongo están todos los motivos del motivador.
Recuerdo haber despertado una madrugada del húmedo invierno limeño, en la penumbra de un pequeño cuarto del callejón en Surquillo donde vivíamos.
A la luz de una vela he visto a mi madre con un reloj en la mano tomando el tiempo, mientras mi padre exponía su tema, tratando de cubrir el plan de clase previamente elaborado.
El recuerdo de ver a mi padre prepararse para ser instructor del Centro de Instrucción Técnica y Entrenamiento Naval (CITEN) del Perú es imborrable. Luego lo veía cuando ya siendo Instructor preparaba sus clases con dedicación y entusiasmo.
Para mí ser un conferencista significa:
· Ser un conferencista con una experiencia de vida; siempre he creído que las vivencias superan a cualquier académico que recita teorías.
· Ser un conferencista que escribe y mucho. A veces con horrores de ortografía y sintaxis, pero con la fluidez de crear algo grato y útil.
· Ser un conferencista que lee todo lo que existe sobre el tema, no necesariamente por que sean buenos libros ya también existe la basura camuflada de palabras e historias repetidas hasta el cansancio, o con la sola idea de explotar un nicho de mercado que parece ya saturado de libros de autoayuda.
· Finalmente ser un conferencista que habla, comenta y crítica. Que se divierte con su labor, que disfruta cada instante que esta ante el público. Que siente miedo, pánico, temor los 5 minutos antes de subir al escenario.
Soy un conferencista porque tengo un mensaje escrito con letras de fuego en mi corazón, es como un grito de mi alma. Tengo mucho por decir; siempre me sentí como un niño encerrado y ahora salgo de mi cárcel bajo libertad condicionada de mis palabras.
Soy un conferencista porque soy un hombre enamorado y mi esposa espera pacientemente de mí un lenguaje transformado en el amor de Dios.
Soy un conferencista que habla de historias amargas de mi vida y esos recuerdo de nostalgia, tristeza y dolor son transformados en felicidad, en abundancia y bendición.
Soy un conferencista que encuentra en el escenario el lugar idóneo para aplicar a un mundo imperfecto un deseo espiritual de perfección.
Soy un conferencista para estar más cerca de Dios, para dejar que su mensaje llegue envuelto bajo el ropaje de motivación, liderazgo y valores.
Soy un conferencista que maneja el arte que permite mostrar emociones y celebrar la honestidad de las cosas que vivo.
En esta época de la globalización, de Internet y del zapping me recuerdo a veces con un hábito marrón al estilo franciscano, raído y sucio, mis sandalias están gastadas de tanto caminar, tengo una sonrisa, estoy hablando…soy un conferencista con muchas vidas un solo mensaje: DIOS
Jorge Rivero – Conferencista Motivacional – visite: www.estrategias.de